Capítulo 11: ¿Soy el mejor estudiante? (1)

En un lugar no muy lejos de la Academia.

Existe una ciudad conocida por estar envuelta en una densa niebla que impide el paso de la luz del sol, incluso durante el día.

Su nombre es Le Kiye, la ciudad donde el sufrimiento es tan común que ni el cielo ni las personas reaccionan ante él.

Es el barrio marginal más grande del Imperio, famoso por su ambiente turbio y la oscuridad perpetua que lo cubre, factores que lo convirtieron de forma natural en el lugar perfecto para el crimen, así como también un refugio para los criminales.

Incluso hay un dicho que dice: ‘Todo el dinero sucio pasa por Le Kiye.’

Aunque oficialmente está etiquetado como un barrio marginal lleno de mendigos, en realidad es más bien un nido de asesinos, magos oscuros y criminales. 

Incluso los guardias imperiales rara vez patrullan la zona.

Es una zona sin ley, llena de criminales.

Aunque existían numerosas organizaciones criminales en la ciudad, la más notoria e infame de todas era…

«Los barrios marginales volvieron a quedar patas arriba.»

“¿Otra vez fue esa organización criminal llamada Astro?”

«Sí, así es.»

«Este mundo realmente se está yendo a la ruina»

Astro, o también conocida como “La Estrella Sin Luz”.

Surgieron hace unos dos años, tomando rápidamente el control de los barrios marginales y ascendiendo como los nuevos gobernantes del inframundo, una fuerza peligrosa no solo en Le Kiye, sino en todo el Imperio.

Sin embargo, por alguna razón sus actividades se habían calmado recientemente.

«¿Astro? Han estado inusualmente tranquilos últimamente.» 

«¿Crees que otra organización los eliminó?» 

«He oído un rumor de que han dejado el Imperio.» 

«Algunos dicen que se separaron internamente.» 

Había muchos rumores, pero nadie conocía la verdad.

Astro siempre había operado en secreto, así que todo lo que podía hacer la gente era esperar que esas pesadillas nunca volvieran.

Mientras tanto, en el centro de la ciudad.

Dentro de un edificio cubierto de cortinas negras, una chica estaba sentada sola en un sótano tenuemente iluminado. Su largo cabello plateado caía en cascada, y sus ojos no reflejaban más que vacío.

Era la vicecomandante de Astro. 

La segunda al mando de la organización que controlaba los barrios marginales del Imperio.

La chica permaneció inmóvil, apenas respirando, como si fuera un cadáver viviente. 

Para ella, nada en el mundo tenía sentido. Respirar era simplemente un acto mecánico para sostener la vida.

Era como una marioneta con los hilos cortados.

«… Te echo de menos, comandante.»

De repente, la chica murmuró para sí misma, con lágrimas acumulándose en sus ojos mientras los recuerdos emergían.

Su mente regresó a una nota, garabateada apresuradamente en un trozo de papel.

[ Esta es solo una breve despedida. Espero que todos estén bien. ]

Ese fue el último mensaje que dejó el Comandante antes de irse. Desapareció sin dejar rastro, dejando solo esa única nota.

La chica tocó suavemente el papel, como si fuera lo más valioso del mundo.

“¿Dónde estás?”

Habían pasado casi seis meses.

Aunque siempre había sido evasivo, este era el periodo más largo que había pasado sin contacto.

Quizás… ¿Los había abandonado?

Ese pensamiento aterrador cruzó por su mente, pero lo apartó de inmediato. La sola idea de ser abandonada le oprimía el pecho, y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

«No, no hay manera de que el Comandante nos abandone… No debo dudar de él.» 

Intentó calmarse, pero sus ojos plateados seguían temblando de anhelo.

Mientras permanecía sentada allí, indefensa y ahogándose en su helada soledad, un ruido repentino llegó desde el otro lado de la puerta.

Era una risa que resonó con fuerza, justo antes de que la puerta se abriera de golpe.

«¡Neriah!»

¡Pum-!

Un hombre de mediana edad con cabello rojo irrumpió en la habitación. Su aliento apestaba alcohol y en cuanto cruzó miradas con la chica, sonrió tontamente.

«¡Neriah! ¡Estás aquí!»

«… ¿Qué pasa?»

«¡Por fin ha llegado! ¡Está aquí!»

«No sé qué tipo de problema ha ocurrido esta vez, pero por favor, cálmate primero.»

La chica fulminó con una mirada fría al hombre.

No sabía qué estaba pasando, pero claramente no le gustaba el alboroto que estaba ocasionando.

Con el Comandante afuera, ¿qué razón había para estar tan feliz…

«¡Por fin hemos recibido un mensaje del Comandante!»

«… ¿Qué?»

Por un momento, la chica de cabello plateado quedó atónita. Como si intentara confirmar en su mente lo que acababa de oír. Poco a poco, la esperanza volvió a brillar en sus ojos vacíos.

«¿Es cierto?! ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo nos contacto?!»

» Whoaa. Cálmate. Toma, mira esta carta.»

«¡Dámelo rápido!»

Neria arrebató rápidamente la carta de las manos del hombre.

Como si esperara su alegría, el hombre sonrió satisfecho.

«El mensaje es sencillo. El comandante quiere que protejamos a unos niños. Son diez semihumanos zorros en total.»

La chica examinó rápidamente la carta.

La caligrafía, el estilo, la composición, incluso la costumbre de poner puntos. Todo coincidía con el Comandante.

La alegría se podía ver en sus ojos plateados.

«Ya me he encargado de los preparativos. Reuní a nuestras mejores fuerzas para asegurar que los invitados llegaran sanos y salvos.»

«Huff… Huff…»

«No me estás escuchando.»

Neria había enterrado el rostro en la carta, inhalando su aroma. El leve aroma del Comandante permanecía en el papel, haciendo que sus hombros temblarán de emoción.

Tras respirar hondo un rato, la chica habló con renovada determinación.

«… Prepárate. El Comandante nos necesitará pronto.»

Su cabello plateado revoloteaba mientras apretaba la carta contra su pecho como si fuera un tesoro precioso. Ella inclinó la cabeza en señal de reverencia.

«Todo por la voluntad del Comandante.»

Era una adoración únicamente a su dios.

***

La serpiente y el zorro caminaban lado a lado.

No pasó mucho tiempo antes de que llegarán a la entrada principal de la academia.

La imponente presencia del edificio resultaba abrumadora. Incluso Irene no pudo evitar maravillarse ante ella.

Pasaremos los próximos tres años en este lugar.

No pude evitar sentir una extraña sensación de emoción y de nerviosismo.

Y así, entramos a la academia.

En el camino que conducía al edificio principal, donde se celebraría la ceremonia de entrada, nos encontramos con una cara conocida.

La saludé de inmediato.

«¡Señorita Legia! Hace tiempo que no la veo.»

«… ¿Joven maestro Snake?»

Unos ojos verdes miraron en mi dirección. Su cabello rosa, ondeando con la brisa primaveral, parecía flores de cerezo en plena primavera.

Las gafas de vuelo que llevaba colgadas del cuello eran su estilo característico.

‘Legia Pilots.’

En el juego original, ella era la protagonista.

Y al mismo tiempo, mi personaje favorito.

Cuando los ojos de Legia se cruzaron con los míos, se tensó de golpe. Quizá todavía le resultaba difícil relacionarse con los nobles.

Sonreí levemente.

«¿Has estado bien?»

«Ah… s-sí.»

«Vaya~ Estás tan tensa. Pensé que nos habíamos hecho amigos la última vez que nos vimos.»

«L-lo siento.»

«¿Me equivoqué al pensar eso?»

«N-no… es solo que es un mal hábito mío…»

Legia se explicaba con nerviosismo, claramente temerosa de ofenderme.

No necesitaba estar tan ansiosa.

Incluso su incapacidad para expresar incomodidad me parecía fiel a su papel como protagonista.

Me acerqué a ella.

«Me alegro de que hayas cumplido tu promesa.»

«¿Ehh?»

«Te dije que nos volveríamos a ver después de entrar a la academia.»

«Ah… Ahora lo recuerdo.»

«Por un momento me sentí un poco herido.»

Luego, añadí con una sonrisa burlona.

«Enhorabuena por entrar en la academia, señorita Legia.»

Era un simple mensaje de felicitación.

Aunque para otros pudiera parecer una mera formalidad, para mí tenía un significado especial.

‘Realmente quería decirte esto. Al menos estas palabras.’

Legia no tiene familia.

Vivió una vida errante sin un lugar al que llamar hogar, así que, naturalmente, nadie estaba allí para felicitarla por su admisión.

Lo recordaba bien, había visto esta escena 1.943 veces en el juego.

La chica siempre estuvo sola en la ceremonia de ingreso a la academia.

Aunque intentaba parecer alegre, siempre pude percibir un atisbo de soledad a través de la pantalla.

En esos momentos, siempre deseé poder decirle algo.

“Espero que disfrutes tu tiempo en la academia.”

Eran palabras cálidas.

Legia se quedó sorprendida, sus ojos verdes vacilaron momentáneamente. Tras una breve pausa, esbozó una sonrisa brillante y pura.

Una curva impecable de sus labios.

«¡Sí…!»

«Jaja, ¿nos vamos entonces?»

Empezamos a caminar de nuevo.

Quizá su tensión se había aliviado un poco, ya que la actitud de Legia parecía más relajada.

Habiendo recuperado el ánimo, la chica se interesó por el zorro.

«¡Guau…! ¡Es la primera vez que conozco a un zorro semihumano!»

«¿Q-qué haces?»

«He conocido a muchos semihumanos durante mis viajes, ¡pero nunca un zorro! ¿Puedo tocar tu cola?»»

«¡Absolutamente no!»

«Aw…»

Irene gruñó con fuerza.

Legia, cuyos ojos brillaban, volvió a sentirse abatida por la dura respuesta.

Era una escena divertida ver cómo interactuaban dos personajes populares del juego.

Mientras disfrutaba de la escena, pronto llegamos al edificio principal.

La ceremonia de ingreso a la academia estaba a punto de comenzar.

«¿Vamos a la fila? Parece que están dando instrucciones allí…»

El lugar estaba lleno de estudiantes.

Mientras miraba el alrededor para hacer fila, alguien dijo mi nombre.

«Estudiante Judas.»

«¿…?»

«Judas Snake. ¿Eres tú?»

Cuando gire la cabeza, un hombre me estaba mirando. Por su vestimenta, parecía ser un profesor de la academia. 

Incliné ligeramente la cabeza, confundido, pero con una sonrisa antes de responder.

«Sí, soy yo… ¿Pasa algo?»

«Tu asiento está allí. Por favor, siéntate en el primer asiento del podio.»

«¿Qué?»

El hombre me había detenido justo cuando me dirigía a la zona general de asientos y ahora señalaba la primera silla del podio. Sus palabras me dejaron momentáneamente desconcertado, pero el profesor simplemente me empujó hacia adelante con firmeza.

«La ceremonia de entrada comenzará pronto. Por favor, date prisa.»

«Espera, ¿Podrías al menos explicarme qué está pasando…?»

“Como se te notificó previamente, fuiste el mejor estudiante de este año y, como representante de los nuevos estudiantes, darás el discurso de bienvenida.”

«¿Qué…?»

Por un momento, pensé que había oído mal.

¿Qué? ¿Mejor estudiante? ¿Representante de los nuevos estudiantes? ¿Discurso?

¿Qué tonterías son esas?

Me quedé completamente desconcertado y le pregunté al profesor con un atisbo de incredulidad.

«… ¿Has dicho el mejor estudiante?»

«Así es. ¿No te notificaron?»

Solo entonces el profesor se detuvo, pareciendo un poco inseguro.

«Judas Snake, has sido admitido como el mejor estudiante de este año y has sido elegido para dar el discurso de bienvenida en representación de los nuevos estudiantes.»

«¿…?»

¿Mejor estudiante? ¿Yo?

Ante esta noticia completamente inesperada, sentí cómo mi visión comenzaba a nublarse.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *