«¡Delicioso…!»
«Esta comida caliente… ¡Ha pasado tanto tiempo!»
«¡Hermano mayor, eres el mejor!»
Los niños zorros, con las mejillas llenas de comida, se derritieron de pura alegría. Cada uno movía felizmente sus cubiertos, saboreando cada bocado.
La mesa estaba repleta de platos de comida, empezando con un guiso de ternera caliente, capas de filete, baguettes suaves, y más…
Era un festín de platos visiblemente magníficos.
De hecho, parecía que las patas de las mesas se iban a romper bajo el peso de tanta comida.
«Está delicioso… Creo que voy a llorar.»
«Y-yo también.»
«Los hombres malos bajo tierra… Nos pegaban cuando decíamos que teníamos hambre.»
«Y hacía frío, pero aquí… es tan cálido~”
«Sniff…»
Los niños devoraban la comida frenéticamente. Era evidente que llevaban mucho tiempo sin comer de forma adecuada, considerando que estaban en una edad en la que el hambre es constante, y que habían permanecido atrapados en una prisión fría y oscura, su reacción resultaba inevitable
Los pequeños zorros comieron con diligencia. Resultaba admirable que incluso comieran las verduras sin quejarse.
Al verlos comer todo con tanta sinceridad me hizo sentir una extraña calidez en el pecho.
«Todos, coman despacio. Seguiré preparando más comida.»
Dije con una sonrisa, mientras mis manos se movían con rapidez al cortar los ingredientes.
Mis habilidades culinarias surgieron de forma natural, y la comida parecía encajar a la perfección con sus gustos. Incluso Irene, que al principio había sospechado que la comida podría estar envenenada, ahora estaba completamente concentrada en vaciar su cuenco de estofado.
«… ¿Por qué me miras así?»
«No es nada. Jeje»
Me reí satisfecho.
Irene me miró brevemente antes de volver su atención al estofado fragante. Su cola se movía feliz detrás de ella.
‘Por supuesto… el primer paso para domar a alguien es alimentarlo correctamente.’
Murmuré para mí mismo en voz baja para que nadie me oyera.
Antes, lo que había sacado del cajón no era nada siniestro, solo un delantal rosa.
[ Es desgarrador ver a los niños llorar así. ] → «Quiero decir, los niños así… son un poco molestos.»
[ Necesito echarles una mano ] → «Tendré que… lidiar con ellos.»
[ Cocinar es un poco molesto para mí… pero lo haré por ustedes ] → «No quería llegar a esto, pero… es culpa tuya por hacerme pasar por todo esto.»
[ Se me da bastante bien cocinar, así que seguro que te encantará. ] → “No tengas miedo. Esto te va gustar, te lo prometo.»
Con el delantal puesto con orgullo, fui a la cocina y empecé a preparar platos rápidamente. Aunque hacía tiempo que no cocinaba, mi cuerpo recordaba los movimientos. Prepare los platos en un abrir y cerrar de ojos.
Bueno, teniendo en cuenta quién me enseñó, esa persona lloraría si no pudiera preparar tanta comida.
‘Gracias a ella, estoy dando un buen uso a estas habilidades.’
Mientras los deliciosos olores llenaban la habitación, el llanto de los niños se fue desvaneciendo poco a poco.
Fue entonces cuando el villano detrás de escena les ofreció comida a los niños hambrientos.
Es cierto que un estómago lleno te hace bajar la guardia, y para estos zorros, el calor y la comida que ofrecí debieron parecer la salvación.
La idea de acercarse a ellos usando comida como cebo, era ingeniosa, si me permites decirlo.
«¿Cómo estuvo la comida? ¿Les gustó?»
Con una sonrisa traviesa, me acerqué a la mesa. Los pequeños zorros que se habían reunido a su alrededor se giraron hacia mí, moviendo la cola felices mientras sonreían radiantes.
«¡Está delicioso!»
«E-eres diferente de los hombres malos…»
Los niños son así de simples.
Su miedo inicial hacia mí se desvaneció rápidamente.
Extendí suavemente la mano y acaricié la cabeza de la niña zorro más cercana.
Al principio, la niña se estremeció, sus delicados hombros temblaron. Pero pronto aceptó mi contacto.
Mientras compartíamos este cálido momento, ocurrió algo inesperado.
La niña empezó a llorar.
«… Sniff.»
«Oh. ¿No te gusta que te acaricien? Fui grosero, pido disculpas por eso.»
«N-no, no es eso…»
La pequeña negó con la cabeza ante mi pregunta.
Secándose las lágrimas que caían, la niña murmuró con voz quebrada.
«Es solo que… hace mucho tiempo que nadie hacía esto.»
Su breve declaración estaba cargada de emoción.
«No sé por qué lloro… sniff… La comida está deliciosa, pero eso me pone muy triste.»
«…»
Esperé en silencio.
Debió de ser difícil.
Estuvo encerrado en una prisión fría bajo tierra, intentando calmar su estómago hambriento, tragándose las lágrimas, mientras afrontaba el futuro con nada más que desesperación.
Había sido demasiado duro para que una niña lo soportara.
‘Pobrecita.’
Me compadí en silencio.
Esta niña había sido encarcelada y castigada simplemente por la cruel mano del destino. Así de injusta puede ser la vida, su inocencia fue aplastada por la codicia de los adultos.
Hasta ayer, había estado encerrado en una prisión, sin una pizca de esperanza, pero ahora, había escapado y comía comida caliente con sus amigos. El marcado contraste de emociones debió de haberla abrumado, por eso sus lágrimas fluyeron.
«Ya está todo bien.»
Le ofrecí un simple consuelo.
«Nadie volverá hacerte daño.»
La pequeña agachó la cabeza.
Le di unas palmaditas suaves en la espalda y, con tono juguetón, añadí:
«¡Vamos! Los niños buenos no lloran. Hora de secar esas lágrimas, ¿Está bien?»
«Sniff… Está bien.»
«La comida se está enfriando. Sabe mejor cuando está caliente.»
«Mmm.»
La pequeña sollozó y volvió a mover el tenedor.
Es un hecho, que los niños abren su corazón fácilmente con un poco de amabilidad.
Aunque es un poco desafortunado para ellos.
Abrirse a alguien como yo, un villano… Eventualmente se arrepentirán.
«Todos, coman mucho. ¡Hay mucha comida preparada!»
Una montaña de comida se apiló en la mesa .
‘Este fue mi ataque definitivo, Corazón sincero de abuela, solo un bocado más’
Seguí dándoles de comer hasta que estuvieron demasiado llenos para dar otro bocado. En este punto los niños gimieron y se desplomaron, incapaces de moverse de sus sitios.
Lloraron, rieron, comieron y, finalmente, bajaron la guardia.
Tras una larga montaña rusa emocional, los zorros finalmente empezaron a sentir sueño. La comida debió de haberlos dejado somnolientos.
Habían comido tanto que ya no podían mantenerse despiertos. Uno tras otro, cerraron los ojos y se quedaron dormidos.
‘… Deben estar cansados.’
El cansancio de su tiempo en la casa de subastas todavía persistía. Aun así, a pesar de su cautela inicial, parecía que la mayoría se había abierto conmigo.
«Qué admirable.»
Las palabras se me escaparon.
Mientras llevaba con cuidado a los zorros dormidos a sus camas, una voz habló a mi lado.
«Yo también ayudaré.»
Era Irene.
La chica me ayudó en silencio a mover a los niños. Aunque, cada vez que levantaba a uno, me miraba con sospecha, su mirada era aguda.
Seguía siendo una zorrita feroz.
«Todavía no he hecho nada.»
«Lo sé.»
«Y no pienso hacer nada en el futuro.»
«Eso está por verse.»
«Ya veo…»
“Domarla está resultando más difícil de lo que pensaba.”
Tras ese murmullo suave, puse cuidadosamente al último niño que tenía en brazos sobre la cama, asegurandome de no despertar a nadie.
Mientras arropaba las mantas alrededor de los pequeños, sentí la mirada de Irene sobre mí.
«…»
La chica me miró en silencio. Su expresión fría delataba la confusión que sentía.
‘Quizá he sido demasiado amable.’
Desde la perspectiva de Irene, debe ser sospechoso. Después de todo, ella acababa de conocerme, y ahora yo la colmaba de amabilidad sin razón aparente. Era natural que se preguntara si algo iba mal.
‘Bueno… Yo soy el villano que los capturó y los trajo aquí, así que quizá tenga razón al sentirse así.’
Me reí al pensarlo.
Mientras observaba a los niños dormidos, Irene finalmente rompió el silencio.
«Eres sorprendente.»
«¿Qué quieres decir?»
«Parece que te gustan los niños. Pensé que te molestarían.»
«¿Por qué me molestarían?»
De hecho, me gustaban los niños. Había algo especial en su inocencia.
A diferencia de los adultos, que estaban manchados por la suciedad del mundo, los niños eran puros. Envidiaba eso de ellos. Era algo que había perdido hace mucho tiempo.
«Simplemente no me acerco a ellos.»
«… Al menos debería darte las gracias. Nos sacaste de ese infierno.»
«No hace falta que me des las gracias.»
«Y gracias también por la comida. Estaba delicioso.»
«Me alegro que te haya gustado. Me alegra recibir tales elogios.»
Tras intercambiar unas pocas palabras más, el silencio se instaló entre nosotros.
Observé a la chica con atención. Sus ojos negros permanecían fijos únicamente en los niños dormidos.
Era una escena llena de ternura.
‘No confío en nadie’
Mientras me pierdo momentáneamente en mis pensamientos, una escena paso ante mis ojos.
Era una escena que aparece a mitad de la historia original y de la que subí mi primer video de guía.
Fue el primer episodio de la historia secundaria, “El Zorro indomable”, donde se reveló por completo el pasado de Irene.
“¡Vendido!”
De acuerdo a la historia original, Irene fue vendida como esclava en la subasta. Tras soportar un trato cruel por parte de los nobles, finalmente mató a su amo y escapó.
La chica vagó por las calles, maltratada y perdida, hasta que se encontró con alguien fatídico.
“¿Quién eres? Eres muy linda.”
La Primera Princesa del Imperio, Charlotte Little von Stauffen.
En la historia, Charlotte, que interpreta el papel del Principito, se encuentra con el zorro.
“Ven conmigo”
Charlotte, reconociendo el talento de Irene, la acoge y la convierte en una de sus confidentes más cercanas.
El Principito aprecia al zorro. El zorro depende del Principito. Ambos se convierten en los amigos más cercanos, compartiendo un vínculo de profunda amistad
Justo cuando parecía que los días tranquilos iban a continuar…
“Hoy he oído una noticia..”
“Los niños que estuvieron encarcelados contigo… todos murieron.”
La historia dio un giro oscuro cuando Irene recibió la noticia de que los niños con los que había estado encarcelada estaban muertos.
“Murieron de tantas maneras diferentes. Desde abusos hasta torturas, taxidermia, incluso la carnicería…”
Cada uno de ellos murió de forma miserable.
Las lágrimas corrían por el rostro de Irene, no eran solo de tristeza, sino también de culpa, una culpa que la carcomía por dentro.
“Incluso lo poco que tenía me lo quitaron.”
Después de que su maestro falleciera, ellos eran lo único que le quedaba.
“No pude protegerlos.”
“Confiaban en mí, creían en mí… y los dejé morir en esa prisión fría.”
“Mientras yo estoy aquí, viva.”
Así fue como terminó la historia de “El Zorro indomable”
No formaba parte de la trama principal, sino un episodio oculto provocado por decisiones concretas.
Fui el primero en descubrirlo, y recuerdo vívidamente las reacciones cuando subí el vídeo.
‘La mitad de la gente se sorprendió de cómo lo encontré, mientras que la otra mitad se entristeció por la historia de Irene.’
Irene, que siempre había parecido tan firme.
Ver cómo un personaje tan estoico se desmoronaba dejó un gran impacto en los jugadores.
Pero ahora, me sentía algo orgulloso.
Después de todo, evité que ocurriera algo así.
‘La historia original cambiará… pero eso es algo que debo pensar más adelante.’
Por ahora, pensé que estaba bien celebrarlo.
Había detenido esa trágica cadena de acontecimientos, y ahora tenía la oportunidad de acercarme más a los personajes principales.
Sentí una sensación de satisfacción por un momento, pero justo cuando me estaba dejando llevar por esa sensación, la voz de Irene me devolvió de vuelta.
«No lo entiendo.»
«Huh… ¿Qué cosa?»
«A ti. No consigo entenderte.»
Al girar la cabeza ante este comentario inesperado, veo unos ojos que me miran fijamente.
Esas pupilas brillantes y tranquilas, parecían estrellas.
Tras dudar aparentemente un momento, la chica volvió a hablar.
«… Dijiste que querías algo de mí, ¿verdad?»
«¿Hmm? ¿Si?»
«Dijiste que querías domarme.»
«Así es. Eso dije.»
Asentí, recordando el comentario casual. No pensé que se lo tomaría tan en serio.
«Así es. Por eso te he traído aquí, señorita Irene.»
«¿Es tan importante?»
«Por supuesto.»
Respondí sin dudar, pero Irene solo parecía más desconcertada y preguntó en voz baja:
«… ¿Qué significa domar a alguien?»
Su pregunta directa me pilló desprevenido. Dudé, reflexionando sobre el significado.
Domar… Se trata de formar un vínculo.
Es algo que muchos han olvidado. Pero para mí, seguía siendo un principio brillante, una estrella guía.
«Domesticar a alguien… significa establecer un vínculo.»
«…?»
Paso un momento de silencio.
Nuestras miradas, antes divergentes, se encontraron.
«¿Qué?»
«Quiero establecer un vínculo contigo. Te domaré a mi gusto.»
«…»
Pensaba que era sincero, pero la expresión de Irene cambió de repente. Su rostro se torció de asco, sus ojos se entrecerraron y me miraron con desprecio.
Dio un paso atrás, se abrazó a sí misma y habló con voz fría y mordaz.
«… Pedazo de basura.»
Sus ojos estaban llenos de desprecio, como si mirara basura, mientras yo me quedé allí, atónito.
«Espera… ¿he dicho algo mal?»»¡Delicioso…!»
«Esta comida caliente… ¡Ha pasado tanto tiempo!»
«¡Hermano mayor, eres el mejor!»
Los niños zorros, con las mejillas llenas de comida, se derritieron de pura alegría. Cada uno movía felizmente sus cubiertos, saboreando cada bocado.
La mesa estaba repleta de platos de comida, empezando con un guiso de ternera caliente, capas de filete, baguettes suaves, y más…
Era un festín de platos visiblemente magníficos.
De hecho, parecía que las patas de las mesas se iban a romper bajo el peso de tanta comida.
«Está delicioso… Creo que voy a llorar.»
«Y-yo también.»
«Los hombres malos bajo tierra… Nos pegaban cuando decíamos que teníamos hambre.»
«Y hacía frío, pero aquí… es tan cálido~”
«Sniff…»
Los niños devoraban la comida frenéticamente. Era evidente que llevaban mucho tiempo sin comer de forma adecuada, considerando que estaban en una edad en la que el hambre es constante, y que habían permanecido atrapados en una prisión fría y oscura, su reacción resultaba inevitable
Los pequeños zorros comieron con diligencia. Resultaba admirable que incluso comieran las verduras sin quejarse.
Al verlos comer todo con tanta sinceridad me hizo sentir una extraña calidez en el pecho.
«Todos, coman despacio. Seguiré preparando más comida.»
Dije con una sonrisa, mientras mis manos se movían con rapidez al cortar los ingredientes.
Mis habilidades culinarias surgieron de forma natural, y la comida parecía encajar a la perfección con sus gustos. Incluso Irene, que al principio había sospechado que la comida podría estar envenenada, ahora estaba completamente concentrada en vaciar su cuenco de estofado.
«… ¿Por qué me miras así?»
«No es nada. Jeje»
Me reí satisfecho.
Irene me miró brevemente antes de volver su atención al estofado fragante. Su cola se movía feliz detrás de ella.
‘Por supuesto… el primer paso para domar a alguien es alimentarlo correctamente.’
Murmuré para mí mismo en voz baja para que nadie me oyera.
Antes, lo que había sacado del cajón no era nada siniestro, solo un delantal rosa.
[ Es desgarrador ver a los niños llorar así. ] → «Quiero decir, los niños así… son un poco molestos.»
[ Necesito echarles una mano ] → «Tendré que… lidiar con ellos.»
[ Cocinar es un poco molesto para mí… pero lo haré por ustedes ] → «No quería llegar a esto, pero… es culpa tuya por hacerme pasar por todo esto.»
[ Se me da bastante bien cocinar, así que seguro que te encantará. ] → “No tengas miedo. Esto te va gustar, te lo prometo.»
Con el delantal puesto con orgullo, fui a la cocina y empecé a preparar platos rápidamente. Aunque hacía tiempo que no cocinaba, mi cuerpo recordaba los movimientos. Prepare los platos en un abrir y cerrar de ojos.
Bueno, teniendo en cuenta quién me enseñó, esa persona lloraría si no pudiera preparar tanta comida.
‘Gracias a ella, estoy dando un buen uso a estas habilidades.’
Mientras los deliciosos olores llenaban la habitación, el llanto de los niños se fue desvaneciendo poco a poco.
Fue entonces cuando el villano detrás de escena les ofreció comida a los niños hambrientos.
Es cierto que un estómago lleno te hace bajar la guardia, y para estos zorros, el calor y la comida que ofrecí debieron parecer la salvación.
La idea de acercarse a ellos usando comida como cebo, era ingeniosa, si me permites decirlo.
«¿Cómo estuvo la comida? ¿Les gustó?»
Con una sonrisa traviesa, me acerqué a la mesa. Los pequeños zorros que se habían reunido a su alrededor se giraron hacia mí, moviendo la cola felices mientras sonreían radiantes.
«¡Está delicioso!»
«E-eres diferente de los hombres malos…»
Los niños son así de simples.
Su miedo inicial hacia mí se desvaneció rápidamente.
Extendí suavemente la mano y acaricié la cabeza de la niña zorro más cercana.
Al principio, la niña se estremeció, sus delicados hombros temblaron. Pero pronto aceptó mi contacto.
Mientras compartíamos este cálido momento, ocurrió algo inesperado.
La niña empezó a llorar.
«… Sniff.»
«Oh. ¿No te gusta que te acaricien? Fui grosero, pido disculpas por eso.»
«N-no, no es eso…»
La pequeña negó con la cabeza ante mi pregunta.
Secándose las lágrimas que caían, la niña murmuró con voz quebrada.
«Es solo que… hace mucho tiempo que nadie hacía esto.»
Su breve declaración estaba cargada de emoción.
«No sé por qué lloro… sniff… La comida está deliciosa, pero eso me pone muy triste.»
«…»
Esperé en silencio.
Debió de ser difícil.
Estuvo encerrado en una prisión fría bajo tierra, intentando calmar su estómago hambriento, tragándose las lágrimas, mientras afrontaba el futuro con nada más que desesperación.
Había sido demasiado duro para que una niña lo soportara.
‘Pobrecita.’
Me compadí en silencio.
Esta niña había sido encarcelada y castigada simplemente por la cruel mano del destino. Así de injusta puede ser la vida, su inocencia fue aplastada por la codicia de los adultos.
Hasta ayer, había estado encerrado en una prisión, sin una pizca de esperanza, pero ahora, había escapado y comía comida caliente con sus amigos. El marcado contraste de emociones debió de haberla abrumado, por eso sus lágrimas fluyeron.
«Ya está todo bien.»
Le ofrecí un simple consuelo.
«Nadie volverá hacerte daño.»
La pequeña agachó la cabeza.
Le di unas palmaditas suaves en la espalda y, con tono juguetón, añadí:
«¡Vamos! Los niños buenos no lloran. Hora de secar esas lágrimas, ¿Está bien?»
«Sniff… Está bien.»
«La comida se está enfriando. Sabe mejor cuando está caliente.»
«Mmm.»
La pequeña sollozó y volvió a mover el tenedor.
Es un hecho, que los niños abren su corazón fácilmente con un poco de amabilidad.
Aunque es un poco desafortunado para ellos.
Abrirse a alguien como yo, un villano… Eventualmente se arrepentirán.
«Todos, coman mucho. ¡Hay mucha comida preparada!»
Una montaña de comida se apiló en la mesa .
‘Este fue mi ataque definitivo, Corazón sincero de abuela, solo un bocado más’
Seguí dándoles de comer hasta que estuvieron demasiado llenos para dar otro bocado. En este punto los niños gimieron y se desplomaron, incapaces de moverse de sus sitios.
Lloraron, rieron, comieron y, finalmente, bajaron la guardia.
Tras una larga montaña rusa emocional, los zorros finalmente empezaron a sentir sueño. La comida debió de haberlos dejado somnolientos.
Habían comido tanto que ya no podían mantenerse despiertos. Uno tras otro, cerraron los ojos y se quedaron dormidos.
‘… Deben estar cansados.’
El cansancio de su tiempo en la casa de subastas todavía persistía. Aun así, a pesar de su cautela inicial, parecía que la mayoría se había abierto conmigo.
«Qué admirable.»
Las palabras se me escaparon.
Mientras llevaba con cuidado a los zorros dormidos a sus camas, una voz habló a mi lado.
«Yo también ayudaré.»
Era Irene.
La chica me ayudó en silencio a mover a los niños. Aunque, cada vez que levantaba a uno, me miraba con sospecha, su mirada era aguda.
Seguía siendo una zorrita feroz.
«Todavía no he hecho nada.»
«Lo sé.»
«Y no pienso hacer nada en el futuro.»
«Eso está por verse.»
«Ya veo…»
“Domarla está resultando más difícil de lo que pensaba.”
Tras ese murmullo suave, puse cuidadosamente al último niño que tenía en brazos sobre la cama, asegurandome de no despertar a nadie.
Mientras arropaba las mantas alrededor de los pequeños, sentí la mirada de Irene sobre mí.
«…»
La chica me miró en silencio. Su expresión fría delataba la confusión que sentía.
‘Quizá he sido demasiado amable.’
Desde la perspectiva de Irene, debe ser sospechoso. Después de todo, ella acababa de conocerme, y ahora yo la colmaba de amabilidad sin razón aparente. Era natural que se preguntara si algo iba mal.
‘Bueno… Yo soy el villano que los capturó y los trajo aquí, así que quizá tenga razón al sentirse así.’
Me reí al pensarlo.
Mientras observaba a los niños dormidos, Irene finalmente rompió el silencio.
«Eres sorprendente.»
«¿Qué quieres decir?»
«Parece que te gustan los niños. Pensé que te molestarían.»
«¿Por qué me molestarían?»
De hecho, me gustaban los niños. Había algo especial en su inocencia.
A diferencia de los adultos, que estaban manchados por la suciedad del mundo, los niños eran puros. Envidiaba eso de ellos. Era algo que había perdido hace mucho tiempo.
«Simplemente no me acerco a ellos.»
«… Al menos debería darte las gracias. Nos sacaste de ese infierno.»
«No hace falta que me des las gracias.»
«Y gracias también por la comida. Estaba delicioso.»
«Me alegro que te haya gustado. Me alegra recibir tales elogios.»
Tras intercambiar unas pocas palabras más, el silencio se instaló entre nosotros.
Observé a la chica con atención. Sus ojos negros permanecían fijos únicamente en los niños dormidos.
Era una escena llena de ternura.
‘No confío en nadie’
Mientras me pierdo momentáneamente en mis pensamientos, una escena paso ante mis ojos.
Era una escena que aparece a mitad de la historia original y de la que subí mi primer video de guía.
Fue el primer episodio de la historia secundaria, “El Zorro indomable”, donde se reveló por completo el pasado de Irene.
“¡Vendido!”
De acuerdo a la historia original, Irene fue vendida como esclava en la subasta. Tras soportar un trato cruel por parte de los nobles, finalmente mató a su amo y escapó.
La chica vagó por las calles, maltratada y perdida, hasta que se encontró con alguien fatídico.
“¿Quién eres? Eres muy linda.”
La Primera Princesa del Imperio, Charlotte Little von Stauffen.
En la historia, Charlotte, que interpreta el papel del Principito, se encuentra con el zorro.
“Ven conmigo”
Charlotte, reconociendo el talento de Irene, la acoge y la convierte en una de sus confidentes más cercanas.
El Principito aprecia al zorro. El zorro depende del Principito. Ambos se convierten en los amigos más cercanos, compartiendo un vínculo de profunda amistad
Justo cuando parecía que los días tranquilos iban a continuar…
“Hoy he oído una noticia..”
“Los niños que estuvieron encarcelados contigo… todos murieron.”
La historia dio un giro oscuro cuando Irene recibió la noticia de que los niños con los que había estado encarcelada estaban muertos.
“Murieron de tantas maneras diferentes. Desde abusos hasta torturas, taxidermia, incluso la carnicería…”
Cada uno de ellos murió de forma miserable.
Las lágrimas corrían por el rostro de Irene, no eran solo de tristeza, sino también de culpa, una culpa que la carcomía por dentro.
“Incluso lo poco que tenía me lo quitaron.”
Después de que su maestro falleciera, ellos eran lo único que le quedaba.
“No pude protegerlos.”
“Confiaban en mí, creían en mí… y los dejé morir en esa prisión fría.”
“Mientras yo estoy aquí, viva.”
Así fue como terminó la historia de “El Zorro indomable”
No formaba parte de la trama principal, sino un episodio oculto provocado por decisiones concretas.
Fui el primero en descubrirlo, y recuerdo vívidamente las reacciones cuando subí el vídeo.
‘La mitad de la gente se sorprendió de cómo lo encontré, mientras que la otra mitad se entristeció por la historia de Irene.’
Irene, que siempre había parecido tan firme.
Ver cómo un personaje tan estoico se desmoronaba dejó un gran impacto en los jugadores.
Pero ahora, me sentía algo orgulloso.
Después de todo, evité que ocurriera algo así.
‘La historia original cambiará… pero eso es algo que debo pensar más adelante.’
Por ahora, pensé que estaba bien celebrarlo.
Había detenido esa trágica cadena de acontecimientos, y ahora tenía la oportunidad de acercarme más a los personajes principales.
Sentí una sensación de satisfacción por un momento, pero justo cuando me estaba dejando llevar por esa sensación, la voz de Irene me devolvió de vuelta.
«No lo entiendo.»
«Huh… ¿Qué cosa?»
«A ti. No consigo entenderte.»
Al girar la cabeza ante este comentario inesperado, veo unos ojos que me miran fijamente.
Esas pupilas brillantes y tranquilas, parecían estrellas.
Tras dudar aparentemente un momento, la chica volvió a hablar.
«… Dijiste que querías algo de mí, ¿verdad?»
«¿Hmm? ¿Si?»
«Dijiste que querías domarme.»
«Así es. Eso dije.»
Asentí, recordando el comentario casual. No pensé que se lo tomaría tan en serio.
«Así es. Por eso te he traído aquí, señorita Irene.»
«¿Es tan importante?»
«Por supuesto.»
Respondí sin dudar, pero Irene solo parecía más desconcertada y preguntó en voz baja:
«… ¿Qué significa domar a alguien?»
Su pregunta directa me pilló desprevenido. Dudé, reflexionando sobre el significado.
Domar… Se trata de formar un vínculo.
Es algo que muchos han olvidado. Pero para mí, seguía siendo un principio brillante, una estrella guía.
«Domesticar a alguien… significa establecer un vínculo.»
«…?»
Paso un momento de silencio.
Nuestras miradas, antes divergentes, se encontraron.
«¿Qué?»
«Quiero establecer un vínculo contigo. Te domaré a mi gusto.»
«…»
Pensaba que era sincero, pero la expresión de Irene cambió de repente. Su rostro se torció de asco, sus ojos se entrecerraron y me miraron con desprecio.
Dio un paso atrás, se abrazó a sí misma y habló con voz fría y mordaz.
«… Pedazo de basura.»
Sus ojos estaban llenos de desprecio, como si mirara basura, mientras yo me quedé allí, atónito.
«Espera… ¿he dicho algo mal?»